Llegaron agarrados uno al otro. Atrás quedaban horas y meses, metros y kilómetros. El día que se encontraron, uno llevaba ya muchos caminos recorridos. Pasó de sentirse solo aunque acompañado a acompañado y parte de algo. Sólo una vez se separaron, pero ninguno quiso recordar mucho ese pequeño lapsus de tiempo, un ligero resbalón en un viaje que comenzó de casualidad y que poco a poco fue escribiéndose con muchas historias casuales.
Nunca hubo discrepancias sobre qué dirección tomar. Eran empujados por una fuerza mayor, una bola de nieve que por inercia caía a lo largo de la pendiente sin fijarse mucho qué arrastraba mientras se hacía cada vez más grande y pesada. No tomar decisiones facilitaba el pasar del tiempo, fuesen a donde fuesen.
Pero el tiempo avanza y los finales llegan, toda travesía tiene estaciones. Unas sólo de paso, en las que jamás se detuvieron. Otras con paradas, pequeños respiros donde coger fuerzas hasta la siguiente. Aunque sin duda alguna, ellos siempre recordarán aquella en la que por megafonía les informaron de algo que únicamente comprendieron en el momento en el que un revisor se acercó a ellos y, con mucho esfuerzo, separó al vagón 2-324 del 2-121.
Fin de El Viaje, no fin de trayecto.
Ender
martes, 11 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Café
- Así que, la solución para todos tus problemas... es café.
- No. Un buen café.
- Ya, "un buen café".
Silvio sonríe y bebe. La taza que tanto le gusta, esa ridículamente grande para la poca ración de oscura bebida que siempre se echa, en su mano derecha mientras con la izquierda hace garabatos ininteligibles en un hoja de su bloc de notas.
- Mira Manuela, esta línea de aquí es alguien. Podrías ser tú, de hecho. Llegaste en el 2006 y ya en el 2011 estabas aquí, al final de la linea. Luego, todo fueron ramificaciones: buscaste trabajo, opositaste, voluntaria en varios lugares y hasta intentaste matricularte en esas cosas que me enseñaste la vez esa que quedamos a comer, tras el jaleo que se montó en tu casa. Eres de esas personas que has ido año tras año, cumpliendo una serie de planificaciones estereotipadas, y a la perfección.
- Lo planteas como si fuese malo, y lo cierto es que estoy muy orgullosa de ello- Silvio escuchaba mientras llevaba de nuevo su portaminas a su moleskine.
- Y esta otra... no-linea podría ser otra persona. Yo por ejemplo llegué en el 2006 y a día de hoy, finales de 2012 sigo aquí. Desde mucho antes comencé a ramificarme, ya sabes. Nunca fui alguien de estar muy quieto, aunque siempre fui alguien que no sabía a donde iba salvo en verano. No he seguido los cánones esperados, no soy uno más de "vosotros".
- No pretendas hacerme creer que eres mejor que yo sólo por ser diferente o por no haber hecho lo esperado. Eso no tienen ning...
- Sólo podría ser mejor si, ramificándome antes, hubiese llegado el 2011 y estuviese en el mismo punto que tú. Y lo cierto es que no ha sido así.
- Ya. No entiendo a dónde quieres llegar. ¿Ni es bueno seguir lo establecido, ni es mejor aún no hacerlo? Algo intermedio tampoco es la solución. Mi impresión es que las metas cuánto antes se consigan más beneficioso para ti. Es sencillo: antes obtienes la recompensa. Por eso el ratón, una vez tiene el recorrido correcto para llegar al queso, corre para comérselo antes.
- Sí, puede ser. El ratón quiere ese queso.
- Ya. ¿Y tú no quieres tu queso? ¿Puedes evitar estar otro año tratando de aprenderte el camino hasta él?
- Sí, claro. Aún tengo una oportunidad, aunque difícil.
- ¿Difícil o imposible?
- Difícil.
-¿Y a qué esperas?
- Estoy bebiendo café. Y explicándote de algún modo algo que no sé muy bien explicar con la única intención de no mostrarte que estoy desmotivado y que necesito un pequeño empujón. Nada más.
Manuela le quita la taza de las manos, calibra cuánto café puede quedar, cierra los ojos y de un trago no deja ni una gota.
- A ti no te gusta el café.
- No, y a ti ya no te queda.
Silencio.
- Sí, manos a la obra.
Ender
Gracias yo
- No. Un buen café.
- Ya, "un buen café".
Silvio sonríe y bebe. La taza que tanto le gusta, esa ridículamente grande para la poca ración de oscura bebida que siempre se echa, en su mano derecha mientras con la izquierda hace garabatos ininteligibles en un hoja de su bloc de notas.
- Mira Manuela, esta línea de aquí es alguien. Podrías ser tú, de hecho. Llegaste en el 2006 y ya en el 2011 estabas aquí, al final de la linea. Luego, todo fueron ramificaciones: buscaste trabajo, opositaste, voluntaria en varios lugares y hasta intentaste matricularte en esas cosas que me enseñaste la vez esa que quedamos a comer, tras el jaleo que se montó en tu casa. Eres de esas personas que has ido año tras año, cumpliendo una serie de planificaciones estereotipadas, y a la perfección.
- Lo planteas como si fuese malo, y lo cierto es que estoy muy orgullosa de ello- Silvio escuchaba mientras llevaba de nuevo su portaminas a su moleskine.
- Y esta otra... no-linea podría ser otra persona. Yo por ejemplo llegué en el 2006 y a día de hoy, finales de 2012 sigo aquí. Desde mucho antes comencé a ramificarme, ya sabes. Nunca fui alguien de estar muy quieto, aunque siempre fui alguien que no sabía a donde iba salvo en verano. No he seguido los cánones esperados, no soy uno más de "vosotros".
- No pretendas hacerme creer que eres mejor que yo sólo por ser diferente o por no haber hecho lo esperado. Eso no tienen ning...
- Sólo podría ser mejor si, ramificándome antes, hubiese llegado el 2011 y estuviese en el mismo punto que tú. Y lo cierto es que no ha sido así.
- Ya. No entiendo a dónde quieres llegar. ¿Ni es bueno seguir lo establecido, ni es mejor aún no hacerlo? Algo intermedio tampoco es la solución. Mi impresión es que las metas cuánto antes se consigan más beneficioso para ti. Es sencillo: antes obtienes la recompensa. Por eso el ratón, una vez tiene el recorrido correcto para llegar al queso, corre para comérselo antes.
- Sí, puede ser. El ratón quiere ese queso.
- Ya. ¿Y tú no quieres tu queso? ¿Puedes evitar estar otro año tratando de aprenderte el camino hasta él?
- Sí, claro. Aún tengo una oportunidad, aunque difícil.
- ¿Difícil o imposible?
- Difícil.
-¿Y a qué esperas?
- Estoy bebiendo café. Y explicándote de algún modo algo que no sé muy bien explicar con la única intención de no mostrarte que estoy desmotivado y que necesito un pequeño empujón. Nada más.
Manuela le quita la taza de las manos, calibra cuánto café puede quedar, cierra los ojos y de un trago no deja ni una gota.
- A ti no te gusta el café.
- No, y a ti ya no te queda.
Silencio.
- Sí, manos a la obra.
Ender
Gracias yo
sábado, 8 de septiembre de 2012
Último en la carrera hacia la felicidad (II)
El cubo le sirvió de armadura. Empujó fuerte con la cabeza hasta conseguir tomar algo de aire a la vez que cada extremidad hacía lo propio logrando así algo de autonomía. Ahora podía moverse, siempre con el cubo a cuestas consiguió avanzar y continuar la carrera que había comenzado y, tras las decisiones tomadas, continuado hacia la meta de... no saber a dónde se va. Pero al menos ahora podía caminar, coger, mirar, oler, escuchar. Al menos ahora podía disfrutar y ser disfrutado, aún a sabiendas de haber tomado no la mejor decisión tiempo atrás pero sí la más satisfactoria a corto plazo. Y el plazo ahora se acaba. Los instantes se acaban.
El aire se acaba.
Ender
El aire se acaba.
Ender
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