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viernes, 21 de septiembre de 2012

Guanlao-el-de-la-bicicleta (I)


La campana repicó por todo el pueblo, llamando a sus habitantes. Un extraño en aquel pueblo podría pensar que llamaban a misa, pero a los pocos segundos nadie se dirigió al extremo norte de poblado sino al centro del mismo. Cada vez más caras sonrientes llegaban desde las cuatro calles que desembocaban en la plaza Ricote, lugar famoso para todos debido a Jesús Infante.

Los niños sin embargo salieron corriendo a la puerta sur, hacia la carretera que llegaba de Manila. Carretera por llamarlo de algún modo: en sus lecciones del colegio habían aprendido que las carreteras eran grises y duras, hasta habían visto fotos en el libro que usaba la profesora y que no les dejaba tocar, al ser el único de la escuela. Lo que a su pueblo llegaba era un simple camino de tierra con maleza a los lados, sin permitir que dos coches circularan cómodamente. Desde que tienen memoria sus mayores se referían a ella como “la carretera” al ser el único modo de acceso a Sulu. Todo lo demás, vegetación casi cerrada, con apenas unos antiquísimos senderos hacia otros claros cercanos en los que cada semana se recogía fruta y pastaban los animales de los afortunados dueños de alguna cabra. Al llegar a la carretera, vieron la figura avanzar lenta pero constantemente hacia ellos. Sólo unos pocos se quedaron a esperarle mientras el resto anunciaban entusiasmados por todas las calles la llegada de Guanlao y su bicicleta.

La primera vez que hizo presencia en el pueblo nadie le esperaba. Sólo despertó curiosidad en algunos habitantes que, tras desviar su mirada durante unos instantes preguntándose quién sería aquella nueva cara, volvían a sus labores. Guanlao había estado en más pueblos como aquél, todos distintos pero todos iguales, por lo que optó por actuar como en anteriores veces: un breve recorrido por las calles le permitieron hacerse a la idea de las dimensiones y la forma de Sulu, buscó una plaza céntrica donde tomar algo bien frío y aparcó su bicicleta negra sin descubrir lo que llevaba en la cesta ni en las alforjas. Siempre conseguía hacerse amigo del posadero dejando una buena propina antes de proponerle sus ocultas intenciones. Así era más fácil que fuese el propio dueño del local el que saliese a la plaza y gritase a pleno pulmón las mismas palabras que había escuchado una y otra vez en infinidad de lugares.

-         -  ¡Vecinos, Guanlao el de la bicicleta está aquí! ¡Vengan al Café Infante!

Obviamente nadie nunca sabe quién es Guanlao-el-de-la-bicicleta. Pero como buen posadero, Jesús Infante ha escuchado mil historias provenientes de otros viajeros y habitantes del pueblo que han ido a lejanas localidades para visitar a familiares, y siempre les pregunta ávido de historias y noticias. Y a él le sonaba el nombre de Guanlao y lo que hacía.

Esta vez era distinta. Guanlao no recordaba exactamente si ya había visitado ocho o nueve veces Sulu, pero su primera vez aquí fue diferente a la de la mayoría de los pueblos que frecuentó anteriormente. Casi siempre la gente dejaba lo que tenía entre manos y se iba acercando poco a poco, utilizando a sus hijos y nietos como mensajeros para buscar a los vecinos que vivían más a la periferia y no escucharon al posadero. Un rumor siempre llenaba toda la plaza o calle principal donde descansaba. Nadie podía dejar de hacer conjeturas acerca de quién sería aquél extraño y qué pretendería venderles. Esa bicicleta dejaba todo a la imaginación.

-         -  Seguro que es otro de los cuchillos. El último pensaba que no habíamos visto uno no oxidado en la vida.
-          Sin duda se trata de ungüentos para las mujeres. 
        - Se creerá que tenemos los maridos dinero para tratar las arrugas y verrugas de nuestras señoras, ¡já!
-          - Ojalá venda agujas y alfileres, ¡los tengo todos mellados, es imposible ya!

Pero Sulu había sido bien distinto, pasaron diez minutos y nadie acudía. Es más, una familia atravesó la plaza, saludó a Jesús Infante y ni se detuvieron a mirar la bicicleta. Guanlao tomó una determinación. Se montó en la bicicleta y volvió a recorrer varias veces las calles del poblado mientras recitaba uno de sus pasajes preferidos de un libro español muy famoso. Sin chillar, pero con voz potente. Guanlao imaginaba que conseguiría captar la atención de al menos algunas personas con esa medida extraordinaria. Y así fue. Tras media hora de pasar una y otra vez por delante de las mismas casas narrando la lucha de un hombre con unos molinos que pensando que eran gigantes, logró que varias familias salieran de sus casas detrás de él hasta la plaza del Café Infante. Sin soltar el libro aparcó la bicicleta a su lado y continuó con la lectura en voz alta mientras las distintas familias se miraban silenciosas entre ellas preguntándose quién sería ese extraño hombre. Guanlao llegó al final del capítulo y con una gran sonrisa se dirigió a las no más de veinte personas congregadas alrededor de él y el posadero.

-         - Seguro que a más de uno os sonarán las aventuras de este pobre caballero. ¿Alguien sabe su nombre?

Lo único que perturbó el silencio fue el malestar de todas las familias al encontrarse frente a un nuevo charlatán.

-         - Vamos, amigos. Dudo muchísimo que nadie sepa su nombre, si hasta yo lo he dicho varias veces mientras leía.
-    -  Mire, no sé qué pretenderá vendernos pero ya le advierto que no tenemos dinero. A muchos como usted ya les tuvimos que largar por lo mismo. Somos gente pobre y sencilla que vive del campo y de las ayudas entre vecinos. Márchese y no pierda el tiempo.

Como si fuese una coreografía ensayada a la perfección, todos se dieron media vuelta camino a sus casas.

- Entiendo, no sabe el nombre ni ha escuchado. No pasa nada.

El hombre fornido de unos treinta años que había hablado antes se giró, cayendo en la trampa.

-         -  Somos pobres, pero no idiotas. Tenemos una escuela, ¿sabe? Hasta nuestros hijos saben quién es Don Quijote y su ayudante Pancho- Guanlao sonrío.
-        -   Es Sancho, amigo. Y veamos si sus hijos conocen también a estos otros personajes famosos.

Acto seguido, abrió las alforjas de su bicicleta y decenas de libros aparecieron frente a él. Cogió uno tras dudar unos instantes, se sentó en el suelo y comenzó a leer mientras veía como los niños pedían calladamente a sus padres poder sentarse también a escuchar.

martes, 11 de septiembre de 2012

2-...

Llegaron agarrados uno al otro. Atrás quedaban horas y meses, metros y kilómetros. El día que se encontraron, uno llevaba ya muchos caminos recorridos. Pasó de sentirse solo aunque acompañado a acompañado y parte de algo. Sólo una vez se separaron, pero ninguno quiso recordar mucho ese pequeño lapsus de tiempo, un ligero resbalón en un viaje que comenzó de casualidad y que poco a poco fue escribiéndose con muchas historias casuales.

Nunca hubo discrepancias sobre qué dirección tomar. Eran empujados por una fuerza mayor, una bola de nieve que por inercia caía a lo largo de la pendiente sin fijarse mucho qué arrastraba mientras se hacía cada vez más grande y pesada. No tomar decisiones facilitaba el pasar del tiempo, fuesen a donde fuesen.

Pero el tiempo avanza y los finales llegan, toda travesía tiene estaciones. Unas sólo de paso, en las que jamás se detuvieron. Otras con paradas, pequeños respiros donde coger fuerzas hasta la siguiente. Aunque sin duda alguna, ellos siempre recordarán aquella en la que por megafonía les informaron de algo que únicamente comprendieron en el momento en el que un revisor se acercó a ellos y, con mucho esfuerzo, separó al vagón 2-324 del 2-121.

Fin de El Viaje, no fin de trayecto.

Ender


lunes, 10 de septiembre de 2012

Café

- Así que, la solución para todos tus problemas... es café.
- No. Un buen café.
- Ya, "un buen café".

Silvio sonríe y bebe. La taza que tanto le gusta, esa ridículamente grande para la poca ración de oscura bebida que siempre se echa, en su mano derecha mientras con la izquierda hace garabatos ininteligibles en un hoja de su bloc de notas.

- Mira Manuela, esta línea de aquí es alguien. Podrías ser tú, de hecho. Llegaste en el 2006 y ya en el 2011 estabas aquí, al final de la linea. Luego, todo fueron ramificaciones: buscaste trabajo, opositaste, voluntaria en varios lugares y hasta intentaste matricularte en esas cosas que me enseñaste la vez esa que quedamos a comer, tras el jaleo que se montó en tu casa. Eres de esas personas que has ido año tras año, cumpliendo una serie de planificaciones estereotipadas, y a la perfección.

- Lo planteas como si fuese malo, y lo cierto es que estoy muy orgullosa de ello- Silvio escuchaba mientras llevaba de nuevo su portaminas a su moleskine.

- Y esta otra... no-linea podría ser otra persona. Yo por ejemplo llegué en el 2006 y a día de hoy, finales de 2012 sigo aquí. Desde mucho antes comencé a ramificarme, ya sabes. Nunca fui alguien de estar muy quieto, aunque siempre fui alguien que no sabía a donde iba salvo en verano. No he seguido los cánones esperados, no soy uno más de "vosotros".

- No pretendas hacerme creer que eres mejor que yo sólo por ser diferente o por no haber hecho lo esperado. Eso no tienen ning...

- Sólo podría ser mejor si, ramificándome antes, hubiese llegado el 2011 y estuviese en el mismo punto que tú. Y lo cierto es que no ha sido así.

- Ya. No entiendo a dónde quieres llegar. ¿Ni es bueno seguir lo establecido, ni es mejor aún no hacerlo? Algo intermedio tampoco es la solución. Mi impresión es que las metas cuánto antes se consigan más beneficioso para ti. Es sencillo: antes obtienes la recompensa. Por eso el ratón, una vez tiene el recorrido correcto para llegar al queso, corre para comérselo antes.

- Sí, puede ser. El ratón quiere ese queso.

- Ya. ¿Y tú no quieres tu queso? ¿Puedes evitar estar otro año tratando de aprenderte el camino hasta él?

-  Sí, claro. Aún tengo una oportunidad, aunque difícil.

- ¿Difícil o imposible?

- Difícil.

-¿Y a qué esperas?

- Estoy bebiendo café. Y explicándote de algún modo algo que no sé muy bien explicar con la única intención de no mostrarte que estoy desmotivado y que necesito un pequeño empujón. Nada más.

Manuela le quita la taza de las manos, calibra cuánto café puede quedar, cierra los ojos y de un trago no deja ni una gota.

- A ti no te gusta el café.

- No, y a ti ya no te queda.

Silencio.

- Sí, manos a la obra.


Ender


Gracias yo



sábado, 8 de septiembre de 2012

Último en la carrera hacia la felicidad (II)

El cubo le sirvió de armadura. Empujó fuerte con la cabeza hasta conseguir tomar algo de aire a la vez que cada extremidad hacía lo propio logrando así algo de autonomía. Ahora podía moverse, siempre con el cubo a cuestas consiguió avanzar y continuar la carrera que había comenzado y, tras las decisiones tomadas, continuado hacia la meta de... no saber a dónde se va. Pero al menos ahora podía caminar, coger, mirar, oler, escuchar. Al menos ahora podía disfrutar y ser disfrutado, aún a sabiendas de haber tomado no la mejor decisión tiempo atrás pero sí la más satisfactoria a corto plazo. Y el plazo ahora se acaba. Los instantes se acaban.

El aire se acaba.


Ender 


domingo, 27 de mayo de 2012

Último en la carrera hacia la felicidad (I)

Mira a su al rededor, y observa las aristas del cubo que le tiene aislado. Entró sin querer, tras unas duras palabras que aunque las entendía actuaron como un misil teledirigido hacia su músculo central. Su corazón había estado demasiado tiempo en un estado de bienestar sólo salpicado por sustos de milisegundos de duración. Le duele ahora, y mucho. Ese misil, pese a perseguirle durante meses sin que él fuese consciente, pretendió esquivarlo. De verdad. O eso dijeron también las palabras. La realidad es que acertó de lleno, pocos trozos de su ser no fueron afectados por la honda del impacto. Se expandió como la gota de lluvia que cae en un lago tranquilo, que no esperaba que nada le despierte, medio adormecido como se encontraba en una paz que desea que dure para siempre. Pero no es así, porque siempre acaban cayendo gotas debido a que siempre hay un cielo que no para de moverse y agitarse sobre él. Así es la naturaleza, no es magnánima con nadie. Como tampoco las palabras dichas por ella temieron introducirse por sus oídos. Querían llegar bien adentro. Y se pasaron de frenada. Durante días apenas podía dejar de imaginar y recrear esas palabras dentro de su mente. Pase VIP a un cine con una única película en cartelera que no quieres ver, pero cuyo director ha decidido retransmitir la misma escena desde todos los ángulos posibles. Y a cámara lenta. Se obliga a tomar medidas con la idea de salvar la mayor parte de si mismo. Respira hondo: sólo hay dos caminos, dos vías. El más sencillo, rápido y fácil lleva al dolor instantáneo y al olvido obligado; el otro duele incluso más: debe auto convencerse de cerrar los ojos ante la película, minimizar lo visto hasta ahora y obligarse a abrirlos nuevamente tratando de ver única y exclusivamente lo que la realidad le muestra. Y eso es el presente, el ahora. El pasado debe quedar último en la carrera hacia la felicidad. Para mayor satisfacción del cubo que cada vez le oprime más, él se da cuenta que cerrar-borrar-abrir los ojos no es lo único que tiene que llevar a cabo, también debe imaginarse a sí mismo pisando cuidadosamente las pisadas que su yo ideal va dejando. Suena fácil dejarse llevar, pero las aristas le recuerdan que no es así. Existen cuatro rastros, cuatro direcciones, y no hay letrero alguno que le indique hacia dónde es mejor encaminarse.

Está asustado.


Ender 

Continuará


miércoles, 23 de mayo de 2012

Echar a volar


Cuando la imaginación se hace con el poder de tu mente, puedes darte por perdido. Tiras cuerdas allá donde vas, tratando de anclarte en el mayor punto posible de apoyos y evitar así que las ideas echen a volar.

Contigo atado a ellas.

Ender

martes, 10 de abril de 2012

Niebla

Los días pasaban como caían las gotas de la lluvia que lleva empapando durante días las calles de camino a su casa. Una a una sería pedir demasiado.

Cuando se chillan le gustaría poder apretar un botón. No para dejar de escuchar sus quejas, ni tan si quiera para apagar la discusión. Le gustaría poder salir de su cuerpo y verse. Y verla. Poder analizar desde fuera la causa previa, sus gestos, y los suyos. Su boca y sus enérgicos brazos conteniendo la rabia producida por él. Por él y por sus manías. Y por su falta de paciencia. Le gustaría poder saltar y flotar por encima de la situación. Salir disparado, como en las películas de guerras y aviones.

Apretar un botón y no mojarse más. Y volar. Y llegar a Sofía.


Ender

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dime, ¿qué prefieres?

Un bosque. Las luces de la ciudad no se ven a lo lejos, más que distinguirse cada bombilla y cada punto de calor lo que aprecian los dos hombres del claro es una neblina lumínica que presagia contaminación. La luna no ayuda a iluminar lo suficiente como para ver las lágrimas de uno de los dos.

- ¿Por qué? - tartamudea.

Un árbol algo separado del resto rompe la simetría de la zona donde los dos seres humanos desentonan con la naturaleza. Hacía años que ninguno de los dos visitaba algo que no fuese una urbe, salvo los pocos días en vacaciones que invertían en volverse locos tratando de ver un país lejano. Durmiendo poco y sin descansar de un lado para otro. Al final, ni disfrutaban ni conocían. Todo debe ir rápido en estos tiempos, todo salvo la decisión que no es tomada por el otro hombre, que también llora.

- Cállate, joder.

El traje le sienta muy bien. Toda una vida llevándolos, comprándoselos en función de la moda impuesta por las revistas y por las recomendaciones de los sastres donde se los hacen a medida, le obliga a no pasar ni un día sin uno puesto. Se sentiría desnudo.

- Miles, de verdad. ¡Lo podemos olvidar! Vamos, recuerda nuestra infancia.

Como siempre que alguien le remitía a aquella época sólo era caz de ver las palizas que recibía en el colegio por parte de Mirston Bradley, las que recibía en casa por parte de su padre, los fracasos en el equipo del instituto en el que nunca fue nada más que el despojo del que se reían por no ser capaz de aportar nada. Nada.

- Gracias, era lo que necesitaba- Inspiró profundamente, cerró los ojos e imaginó la escena que se produciría en aquel claro del bosque en los instantes siguientes.
- ¡Bien! Sabía que podría hacerte entrar en razón, ésto sólo ha sido causa del estrés . El jefe te ha dado mucha caña esta última semana, y lo de tu mujer tamp...
- ¿Cómo?

Julietta. Escuchar su nombre fue el detonante, la luz antes del ruido de la explosión, el escalofrío antes del hielo. Abrió los ojos y miró al traje desaliñado y sucio arrodillado frente a él a unos metros.

- Lo has hecho de nuevo, gracias.

Miles miró al coche y sonrió, nervioso. Se acercó a él.

- Te voy a dar a elegir y todo, Lex. No es que dude, no. Es... bueno, al fin y al cabo como tu dices has sido mi amigo durante todos estos años y es un modo de reconocer... ese esfuerzo. Dime, ¿qué prefieres?

Miles no pudo ver la cara que seguía sus pasos. Con cada palabra suya iba desfigurándose en una mueca de terror y dolor anunciado.

- Miles, por favor... no quiero morir... - Vio lo que sacaba del maletero- ¡Miles, por Dios!
- Venga, no lo hagas más difícil. Los dos sabemos que no puedes correr. Gritar tampoco es una decisión correcta: nadie te escucha aquí, tan lejos de todo, y aún así me obligarías a acabar contigo rápidamente y eso quizá me haga no ser muy efectivo. Vamos, que te dolería. Pero es lo que tiene el no ser un profesional de estas cosas, ¿eh? ¡Aunque qué le voy a decir al gran Lex! Mosquita muerta siempre... hasta que te das la vuelta.
- Miles...
- ¿Eres consciente de que eres el único culpable de lo que va a pasar aquí, verdad? El único culpable de que Linda y tus hijos vayan a tener que darse de hostias con la vida a partir de ahora. Solos.

Lex sollozaba. Miles caminaba. Andando en círculos pensando en los últimos años junto a la persona que estaba a punto de matar. Por más vueltas que le daba siempre llegaba a la misma conclusión.

- Coño Lex, si es que te mereces morir. Estarás de acuerdo conmigo. Eres un grandísimo hijo de puta, con todas las letras. No hay nadie en el trabajo que no haya salido perdiendo contigo, y sufriendo además. Yo aún no sé cómo no he perdido mi puesto de trabajo, aunque no habrá sido porque no lo has intentado. Es más, ¿recuerdas aquella vez en la facultad? Ahí también te hubiese matado. Por suerte para ti, yo aún tenía cosas que perder y pensé que lo que se me pasaba por la cabeza era sólo una locura, fruto de la ansiedad y el miedo. Y del odio, claro.

La pequeña carcajada final aumentó el miedo de Lex. Ahora retrocedía sin dejar de mirar a su anunciado asesino. Se arrastraba, arañándose las manos con las piedras y el resto de desperdicios. Claro que él sólo podía centrar su atención en la boca y mano derecha de Miles. Saltando de una a otra.

- Lex, al menos reconócelo. No te voy a decir que si lo haces no morirás, porque te voy a matar igual. Pero seguramente te sentirás mejor. ¿Quieres dejar de moverte?

Acto seguido disparó a la pierna que aún no sangraba. Primero bramido del arma, Lex rugió milésimas después. No le importó, siguió hablando.

- ¿De verdad no te imaginabas nada de ésto? Supongo que no, nunca has sido demasiado perspicaz. Más bien has sido siempre muy tonto, ¿eh, "Rrrrrlex"? Anda que no se han reído de ti por culpa de esa maldita serie. Bueno, qué coño, yo también. Nunca delante tuya, tenía la decencia de ser un buen amigo, pero me era imposible no descojonarme cuando en mi casa aparecía esa serie haciendo zapping. Nunca la entendí ni le vi le gracia, pero reconocerás que eras clavadito al tipo ese, ¿eh? Tanto físicamente como por lo cortitos que sois ambos.

Miles mira a las estrellas.

- ¿Ves esa de allí? Se llama Mintaka, y la inmediata superior, que brilla más, es Bellatrix. ¿Quieres mirar, cojones? Son mis dos favoritas, de pequeño siempre pedía un deseo mientras las miraba. Alguna vez se me debió de cumplir, porque a día de hoy sigo haciéndolo.

Levantó el arma, apuntó a la estrella y disparó.

- ¿Qué fácil puede llegar a ser, eh? Pensé que me costaría muchísimo el hacerme a ella y mira, un tiro a mis sueños y hace nada te he hecho sangrar de nuevo. Aunque duela no te me marees, ¿eh? No quiero que esto dure más de lo necesario.

Ante el sonido del nuevo disparo, Lex chilló y se llevó las manos a la cabeza. No recibió daño, pero manchó los pantalones del traje que había elegido su mujer por él esa mañana antes de desayunar. Era una tradición que tenían desde hace años, un pequeño ritual para afrontar el día a día. Ninguno de los dos sabían que esa mañana sería la última vez que jugaran juntos.

- Mira lo que has hecho... Quítate la americana y tápate. Nunca, ¿me oyes? Nunca has tenido respeto por nada ni nadie. Siempre sin saber guardar la compostura, actuando como te daba la gana independientemente de donde y con quién te encontraras. Todos los sustos y problemas que hemos tenido por tu culpa, los que te rodeamos, nos han salido muy caros. Pero siempre te dio igual.

Miles deja de hablar y ve como Lex no hace nada, petrificado. Con la mano del arma, le insta a que proceda a taparse y deje fuera de la vista la mancha de su pantalón. Lex reacciona, imposible hacerlo sin gritar de dolor.

- Mejor. Venga, acabemos.

Silencio sumado a ojos horrorizados.

- Coño Lex, ¡que te disculpes por todo joder!
- Nnnnonooo... sé qué decir. Mira, me iré, te lo prometo. No me verás jamás, ¡jamás! Pero déjame viv...
- Igual que siempre. Jamás escuché de tus labios la palabra "perdón". Jamás escuché un "lo siento". Y mira que has tenido oportunidad de decirlo muchas veces...

Levanta el arma.

- ¡¡NOOO!!

Baja el arma.

- Si es que... yo no soy una mala persona. - Lex suspira de alivio- Me voy a disculpar por ti, ¿te parece?

Carraspea y grita:

- ¡¡Mundo, he sido un cabronazo toda mi jodida vida!! Lo siento, Mundo, me despido haciendo por fin una cosa bien: ¡¡dejarte en paz para siempre!!

Levanta el arma. Dispara. Ruido.

Silencio.

Ender


Parte I, quizá haya parte II

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Fundido a vivir

- Al final, uno sólo se arrepiente de las cosas que no ha hecho. O eso dicen.

Se recoge el pelo y le mira.

- Por eso, hoy voy a hacerte el amor.

Fundido a negro, fundido a vivir

Ender 


Impulsos que te impulsan

domingo, 4 de septiembre de 2011

Nuevos Proyectos

Parece que me gusta pensar en las cosas como grandes... pero delimitadas. Comencé con Fronteras del Infinito, blog desde el cuál podéis leer esta entrada, y ahora comienzo con un nuevo proyecto llamado
Finitas Reflexiones.

¿Qué podréis encontrar en él?

Este espacio lo dejaré para mis breves y espaciadas creaciones con un marcado fin literario. Finitas Reflexiones será un blog de opinión donde volcaré lo que me encuentre y viva cada día, dándole un par de vueltas para sacar algo que me ayude, y quizá también a los lectores, a seguir aprendiendo de la vida y verla de otro modo.

Invitados estáis, mi espacio es vuestro espacio.

Ender


Y me gustaría asegurar que seguiré pasándome por aquí... pero ya no tengo la misma inspiración que antes. Pero sí muchas ideas.

martes, 30 de junio de 2009

Por radio veo paisajes más lindos...

Sé que prometí que actualizaría la entrada de la sugerente foto del espacio estrellado esta noche... pero crearé un poco de expectación. Bueno, la poca que puedo crear viendo los seguidores de mi blog, claro... Pero así de paso echo una mano a un buen amigo mío y su programa de radio, que ya mencionado en anteriores entradas, que con la llega del verano se despiden para volver con más fuerzas y nuevas propuestas al finalizar estos calurosos meses.

Nos han pedido ayuda para que mandemos algo de material, ya sean canciones, extractos de libros... o textos propios. Me he atrevido a mandarle dos de los que no tengo publicados. Uno escrito esta tarde y el otro... el del espacio estrellado. No sé si me aceptarán alguno, quizá sean un pelín largos... pero como me den opción se leerán en directo.

Si alguien es capaz de poner aquí algún trocito de lo que yo o uno de los que dirigen el programa lean de mis textos... tendrá la ¿suerte? de decidir sobre mi nueva historia. Podrá proponerme un tema, mandarme una foto/canción y dejar que libremente exprese lo que me salga, empezar/terminar el texto y yo completar lo que falte...
Sé que no es un premio muy grande, pero es lo que puedo ofrecer por ahora.

Lo más seguro es que de escoger alguno, sea el del cielo lleno de estrellas. Ya veréis por qué! ;)

Podréis seguir el programa a las 22.30 de mañana martes en la 102.4 o desde la web de la radio: www.radioutopia.es
Y si queréis entrar en directo y compartir con todos nosotros cualquier cosa... 91-654-75-75. Ángel os recibirá al teléfono y os dirá cuando entraréis. ¡Más tarde subirán el programa a su web y podréis escucharos!

Lo dicho: 2 textos, alguno puede que sea leído en directo.
Y si a alguien no le motiva el "premio" siempre puede proponer otra cosa que prefiera y yo haré lo que esté en mi mano.

¡¡Os espero mañana en la 102.4!!


Ender



Al día siguiente publicaré los dos textos

martes, 23 de junio de 2009

Problemas, al parecer

He tenido que cambiar la url de mi blog. Espero no causar muchas molestias a los pocos seguidores de mi página.

Un abrazo

lunes, 11 de mayo de 2009

Margen de Tiempo

Se me han adelantado. Desde que seleccioné mi foto del perfil... tras varias semanas enamorado de ella poniéndomela en todas partes, supe que tendría que crear una entrada.
Cada vez que trataba de comenzar miles de historias dispares entre sí se pegaban por ser la primera.

Se me han adelantado. Me viene muy bien, así podré poner orden en la fila y dejar pasar sólo a la mejor de todas ellas.

Como una pecera de agua fría,
tu desamor resbaló por mi pecho.

Peces desmemoriados en la mente,
algas calientes dormidas en mi vientre.

Muchas gracias por el regalo, Madame Vaudeville.

Ender

Premiado

Al parecer me han premiado, procedo con los requisitos.

Los requisitos del premio son:
1. Decir quién te lo entrega y agradecérselo: Arion, de Smoking Room. Fue la primera persona a la que seguí su blog ;)

2. Decir 7 cosas especiales y raras sobre ti.

Dicen que soy raro de cojones. Me guardaré muchas.

- Mucha gente al enterarse de la carrera que estudio hace siempre la misma broma: "Las personas que estudiáis psicología es porque estáis mal de la cabeza" Antes me reía. Ahora no. Cuánto más conozco de la mente, más me preocupo. Ahora le puedo poner nombre a muchas cosas que veo en el espejo.

- Colecciono sonrisas. Ya haré una sección y muchas entradas con esto.

- Uno de mis hobbies-trabajo es esconderme detrás de una nariz roja. Lamentablemente hace ya mucho que no me junto con mi gente, pero convertirme en clown es mágico y aterrador a partes iguales. Lo echo de menos.

- Me encantan las citas, normalmente de personas de renombre, aunque cada vez mi abuela los va alcanzado.
Una que nunca olvido:
-> Tus secretos te vuelven esclavo en cuanto son escuchados.

- Soy muy intuitivo. Mucho. Y desconfiado. Muchísimo.

- Soy capaz de llevar basura plástica encima hasta que encuentro un contenedor amarillo. No la tiro antes, hay que reciclar.

- Me gustaría reencarnarme en cámara de fotos.


3. Otorgar el premio a otros 7 Blogs: No estoy para premiar, lo dejo pendiente.


Todo aquel que quiera compartir conmigo rarezas y no rarezas está invitado.


Ender

jueves, 16 de abril de 2009

Organizando y rareando

¿Algo raro?

La parte importante es la primera, la de rareando... Me parecía un pelín sosa la entrada (principalmente porque no voy a contar gran cosa...) y buscando buscando encontré una foto que le hice al DNI de mi abuelo. Ojalá esté conmigo tanto tiempo como marca su DNI ^^

A lo que iba!
Este blog ya empieza a tomar cuerpo y una razón de ser. Todo comenzó buscando un lugar en el que escribir y expresar esas cosillas que uno lleva dentro. Ahora, esas cosillas tienen razones, temáticas, razones... Y por todo ello voy a organizar un poco todo en entradas, en función de lo que busque al publicar cada entrada.

Por ahora sólo hay 3...
- Fronteras del Infinito: Todo lo relacionado con el blog. Desde cambios a preguntas sobre mejoras.
- Imaginaciones mías: Historias... simple y llanamente. Muchas tendrás que ver conmigo, otras únicamente serán fruto de mi mente. El nombre no me gusta mucho, ¿me ayudáis?
- Reflexiones: todo aquello que me mueva las neuronas obligándolas a consumir más energía.

¡Pero habrá más!
Una de ellas influida por una artista que conocí recientemente, otra enfocada en videoclips y canciones de grupos que mueven algo dentro de mí (para esta aún no tengo nombre... ¡más ayuda!) y otras que ya iréis descubriendo. ¡Y podéis hasta sugerirme las que queráis!

Así que nada, desde unos días veréis todo algo más organizadito.

Sonrisas para todos

Ender
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viernes, 13 de marzo de 2009

Recurriendo a los de siempre

Un recuerdo es tan grande como el tiempo que puedas retenerlo en tu mente.
El infinito es un paso más de los que puedas llegar a dar.

La línea que casi lo toca no es perfecta, como tampoco los pasos que se dirigen a ella. A él.
Avanza imaginando puentes mientras tratas de rozar, oler y sentir imágenes, letras y sonidos que permanecerán entre nosotros.

Eso sí... sólo durante el tiempo que duren en tu mente... y en la mía.


Iniciando...

Ender